Según había oído, las Cartas a Lucilio de Séneca es el mejor libro de filosofía que jamás se ha escrito.
Pensé ir a la biblioteca,
cogerlo, y como estaba lesionado, luego ir a ver a mis amigos que jugaban al
fútbol y disfrutar del tercer tiempo entre cervezas, charlas y sonrisas.
Un partido que no tenga tercer
tiempo no es partido. Un equipo que no haga tercer tiempo no es equipo.
El caso es que disfrutamos esos momentos,
y cuando me disponía a volver a casa…
-¡Joder! Se me ha olvidado el
libro, mañana volveré al polideportivo a ver si lo recupero… ¡Qué cacho
desastre soy!
Después del trabajo volví por la tarde y pregunté al encargado que lleva los campos.
-No te preocupes, lo trajeron los
chavales, y pensamos que era de algún veterano, los juveniles no leen a Séneca…
¡Qué buenos chavales esta
juventud! Se quedan las Cartas a Lucilio tarde, noche y mañana sentadas en el banquillo y nadie lo ha cogido o
se lo ha llevado.
Cuanta esperanza en nuestros nativos digítales que respetan libros y cultura.
Es lo puse en el grupo de WhatsApp del equipo e Isi, el alma mater del equipo, nuestro Séneca contestó:
-“Bueno, no sé lo que han quedado por que no
se leen un libro ni de coña. Grego, tú siempre positivo, pero estos no creo que
lean si no es algo en Instagram o Tik-tok”.
Recordaba aquellas palabras de Richi aquella
noche:
-No sé qué le ve la gente a Rosalía o a Bad Bunny…
-Son las masas y esas compañías mastodónticas
que crean íconos…
A su vez, comenté lo pasado a Diego, pues fue
él quien me recomendó el libro:
-¡Joder… Dios mío! Si te dejas el móvil vuela.
Séneca, Cartas a Lucilio: “Recógete en ti mismo todo lo que puedas; relaciónate con quienes te harán mejor; recibe a quienes tú puedas hacer mejores. Estas cosas se hacen dando y recibiendo, y uno, mientras aprende, enseña”.
El caso, fue que al terminar de tomar algo
fue cuando dije eso de “Se me ha olvidado”.
Al momento Juanito Maravilla dio un salto a
la valla del poli a ver si encontraba el libro de su amigo.
-¡Qué salto!...¡Yo no podría!
Y el Sócrates del equipo, metió un gol por
toda la escuadra:
-Si tuvieras necesidad, saltarías.
Pero en aquellos momentos Juanito no tenía
necesidad, y saltó, lo hizo por un amigo.
Compañeros del alma compañeros … ¡GRACIAS!