William Shakespeare: “El alcohol provoca el deseo pero frustra la ejecución”.
Bebiendo, observando y escribiendo diviso una escena muy
curiosa y que se suele repetir, uno que va borracho como una cuba se pone a
hablar con el de la mesa de al lado.
Resulta un poco pesado, y quiere invitar a su nuevo “amigo”,
pero este no acepta la invitación.
Sus amigos sonríen y comentan:
-Cuando uno está borracho sale lo que es uno mismo, a él le
gusta invitar y compartir.
-Pues a otros les da por pegar.
-Otros se ponen plastas con las mujeres.
De repente pasa un grupo de chicas y nuestro borrachín las piropea, y cuando se van comenta:
-La vida es como una pasarela donde no paran de pasar
mujeres bellas.
Otros acaban agotados del trabajo y detrás de esa copa del minuto después, empiezan a confesar la realidad de su subconsciente.
-Cuando ayudas a una persona esa persona se cree que eres
tonto.
El alcohol es ese lubricante del alma del que emanan las
verdades de cada uno.
Sigo observando, bebiendo y escribiendo sobre aquel momento
en el que confluyen tantas y tantas verdades como litros de alcohol que corren
por nuestras venas, por nuestro corazón.